Curso Anual
Jornadas Intensivas


Comienzo:
Sábado 25 de Marzo
a las 10hs
Curso 2017 "Formación Interdisciplinaria en Violencia Familiar"

Comienzo:
Martes 14 de Marzo
a las 18.30hs
Del Maltrato Infantil a la Violencia Conyugal
2º Curso de Formación

Comienzo:
Jueves 9 de Marzo
a las 18.30hs
Vivencias y testimonios sobre violencia familiar
TEMARIO vivencias CURSOS ACTIVIDADES
La historia de Rosita

Rosita es una niña de seis años, hija de una madre soltera, vive en un pequeño pueblo en las montañas donde casi siempre hace frío.  Su madre sale a trabajar luchando por sobrevivir, por tener un techo y un plato con comida. Su madre está llena de frustraciones porque todo parece que le sale “mal”. No ha logrado conseguir un compañero, un esposo, y un padre para Rosita.

Por Raúl Eduardo del Cueto Zenteno - Psicoterapeuta*

En su intento de conseguir pareja la madre de Rosita consigue novios. El novio en turno usualmente llega de noche y tomado a casa de Rosita. La madre le presenta al novio a Rosita diciéndole: “este hombre va a ser tu padre”. Para Rosita se ha vuelto repetitivo ver y escuchar a la madre con su novio en turno tener relaciones en la cama.

Ella se despierta con el alboroto sin entender que esta pasando. Rosita se hace una pregunta tras otra: ¿por qué este hombre huele a alcohol? ¿por qué viene a despertarnos en la noche? ¿por qué interrumpe la tranquilidad de la noche, la tranquilidad de mi sueño? ¿por qué mi madre me levanta de la cama y me pide que me salga? (Rosita duerme con su madre en la misma cama). A Rosita no le gusta esto, no le gusta que su madre la haga a un lado, no le gusta los olores que huele. Rosita esta muy confundida y no sabe que pensar. No entiende porque a su madre le gusta ese hombre o que le guste lo que ese hombre le hace. No entiende los gemidos de su madre, ni cuando la escucha decir: “sí, sí, más, así papito”.

Rosita se siente muy desamparada al lado de su madre.  Cuando Rosita se atreve a decirle algo a su madre usualmente encuentra solo palos. La madre es una mujer muy frustrada y frecuentemente descarga su ira, su enojo dándole de palos a  Rosita. Rosita cuando su madre esta de malas, que es  muy seguido, se pone tiesa esperando una lluvia de golpes en cualquier momento. No entiende por qué le pega su madre, no sabe que espera su madre de ella y se siente sola, temerosa, y muy confundida.

En el pueblo vive Mari, una madre de cuarenta años, donde Rosita frecuentemente come y espera el regreso de su madre del trabajo. Rosita simpatiza mucho con Mari, ve en ella a la imagen de una madre que la trata bien, que no la regaña, y además encuentra gusto por la comida que Mari le ofrece. Su clemole, y sus otros caldos calientitos en el frío de la montaña, le da confort a Rosita. Ahí ella se siente segura, se siente feliz, se siente tranquila y a salvo.

Mari tiene un hijo llamado Manuel. Es un adolescente en plena pubertad de unos catorce años. Frecuentemente Manuel se le acerca a Rosita. Su lugar de encuentro es frente a la televisión buscando entretenimiento. Como hace frío Manuel le propone a Rosita cubrirse con una cobija. A Rosita le agrada la idea y siente el calor de hogar.

Un día Manuel empieza a tocar a Rosita. Rosita se siente segura no le parece mal y no dice nada. Manuel va haciendo avances y un día por la tarde mientras Mari se iba por la leche y por el pan de la merienda Rosita siente la mano de Manuel que la sujeta firmemente casi lastimándola. Rosita siente que algo le esta haciendo Manuel, se siente incomoda, siente molestia, no le gusta. Sin embargo, Manuel le asegura que todo esta muy bien y que no le va a pasar nada, que no se preocupe que la molestia le va a pasar y que después le va a gustar. Le dice una y otra vez que este tranquila que no pasa nada que no diga nada y que todo va a estar bien. Manuel un poco sudoroso angustiado caliente penetra a Rosita. Rosita siente que se parte en dos en sus entrañas.

En su confusión no sabe que hacer y decide ausentarse para no sentir y se siente nada, se siente un objeto que es usado, siente como se rasga el tejido, como sangra y solo desea que termine pronto. Esos instantes de incomodidad de dolor siente que se ahoga que no puede respirar. Manuel finalmente se sale de ella y la suelta. Rosita siente un alivio de que ya paso y permanece ahí, confundida sin saber que hacer, con una mezcla de sentimientos de confusión. Permanece callada como ida. Algo le acaba de pasar. Algo en ella ya no es igual, una parte de ella abandona ese cuerpo en un letargo en un silencio. Se siente sumamente sola, confundida y empieza a llorar muy quedito, un sollozo silencioso apagado y desea que pronto llegue su madre por ella. Añora el regreso de madre busca su calor su protección.

Su madre finalmente llega y van a casa. La madre nota a Rosita un poco rara -ojos llorosos y le pregunta que cómo le fue. La niña lo único que le logra comunicar a su madre llorando es que se siente sola y que no quiere que la deje sola nunca más, que le da miedo cuando la deja sola. Su madre le dice que no se preocupe que todo va a estar bien. Le da la merienda y pronto se van a dormir.

Al día siguiente vuelve a dejar a Rosita en casa de Mari. Rosita le agarra fuertemente la mano a su madre y le ruega que por favor no la deje sola. La madre tiene prisa no presta más atención, le dice que no se preocupe que toda va estar bien y se va al trabajo. Mari la toma de la mano y la lleva a la cocina donde le da un pan dulce. Mari busca darle confort a Rosita y Rosita esta muy confundida. Mari es buena con ella le da de comer la trata bien y ella no sabe que hacer o que decir. Algo le paso a su cuerpo, siente miedo, se siente muy confundida. Aparece Manuel y Rosita se pone tensa y rígida. Manuel se sienta a comer y discute con su madre. Su madre le reclama de lo rebelde y de lo vago que se ha vuelto.  Ese día Rosita decide poner distancia con Manuel y Manuel tampoco hace nada por acercarse a Rosita. Pasan varios días sin que Manuel se le acerque a Rosita.

La otra experiencia que confunde a Rosita es cuando su madre la lleva al trabajo y le pide que la espere en el patio de afuera. Ahí Rosita conoce a unos niños y niñas de unos doce a trece años que juegan a penetrarse unos a otros. Ella interpreta que es normal este tipo de relaciones y que todo el mundo hace esto, su madre con su novio en turno, Manuel con ella, y estos niños entre ellos. Observa que para estos niños es divertido, es placentero y que les gusta y lo disfrutan. Observa que a su madre también le gusta y lo disfruta. Esta confundida al ver que lo que hace Manuel con ella lo hace todo el mundo.

Con estas creencias a la semana Manuel vuelve con la cobija mientras Rosita esta frente al televisor y hace sus avances hasta volver a penetrar a Rosita. Rosita vuelve a sentir el desgarre de sus tejidos, vuelve a sangrar, vuelve a sentir dolor y lo relaciona al dolor que siente cuando su madre la golpea con el palo de la escoba. Una parte de ella esta confundida porque pareciera que Manuel esta haciendo lo mismo que su madre -lastimándola. Cuando su madre la golpea le dice que es por su bien. Se pregunta si lo que le hace Manuel también es por su bien. Siente dolor en su cuerpo y se pregunta si esta siendo castigada, si se lo merece, si es normal, si esta bien.

Su forma de sobrevivir es poniendo su cuerpo muy rígido para aguantar los golpes aguantar el dolor y se ausenta, se va a un lugar lejos donde ya no siente nada, donde no siente su cuerpo que es apaleado por su madre, castigado, maltratado y ahora Manuel con otro palo la castiga, la maltrata, la hace sentir que no es nada, no vale, que no importa lo que ella quiera, que no importa que se sienta sola, que no importa que este abandonada por la madre, que no importa que es golpeada, apaleada injustamente y que si su madre puede apalearla y causarle dolor otros tiene el mismo derecho sobre ella. Pareciera que Manuel tuviera la aprobación de la madre para maltratar a Rosita, para causarle dolor y esto se repite cada semana, cada cinco días. Rosita sobrevive endureciendo su cuerpo, poniéndolo rígido para aguantar el dolor y ausentándose para no sentir. Su cuerpo se vuelve insensible para no sentir el dolor, el abuso, y su corazón se empieza a apagar. Empieza a dudar de si misma y del mundo y desea morir.

Algo de ella sabe que tiene que salir de ese lugar y que al lado de su madre no esta segura, que esta en peligro y que va a morir. Sus suplicas, sus oraciones finalmente son escuchadas y milagrosamente un día su madre decide darla en adopción. Rosita llena de esperanzas cruza el portón de la hacienda que va a ser su nuevo hogar. Rosita empieza una nueva etapa de su vida donde va estar rodeada de muchas niñas de su edad. En esta nueva vida Rosita pronto encuentra hermanas que la escuchan, la comprenden y la quieren. Es un mundo de puras mujeres Rosita se vuelve a sentir segura. Los niños y hombres viven aparte. Rosita no se vuelve a sentir sola y empieza a curarse, a sanarse,  a darse cuenta de que si es valiosa y muy capaz. Los votos de aprobación de sus maestras, de sus amigas le dan la fuerza de voluntad para salir adelante y sobresalir. En los siguientes años Rosita no va a volver a ser apaleada ni por una madre frustrada ni por un Manuel.

Su cuerpo sin embargo esta herido y Rosita sufre de estreñimiento, le cuesta mucho trabajo y dolor ir al baño. Hay veces que dura varios días sin defecar. La vida de Rosita continua con esas marcas. En su nuevo mundo de la sexualidad no se habla ni se practica. Los niños y las niñas están separados. Rosita siente tranquilidad en vivir en un mundo femenino y eso le da confianza.

Llega la adolescencia a Rosita y su cuerpo empieza a transformarse. Inconscientemente  Rosita desea nunca volverse mujer, intuye que ser mujer significa tener que ver con hombres y repetir la historia de su madre con su novio borracho, o peor la de un nuevo Manuel en su vida. Ella en lo más profundo de su ser siente que si su cuerpo cambia va a llamar la atención de los hombres. Siente temor de que si sus pechos crecen a traiga al hombre que quiera tocarlos, apretarlos, morderlos, pellizcarlos, que la puedan llevar a ese lugar al que teme.

El primer sangrando llega y los dolores de la menstruación. Esta sangre le recuerda a Rosita la sangre de otro tiempo. Estos calambres y dolores le recuerdan otros tiempos y rechaza esos otros tiempos y lo que significan para ella. Esta confundida que su cuerpo se transforme y le ruega a su cuerpo que se detenga. De cierta forma la fuerza de voluntad de Rosita se plasma en su cuerpo y el cuerpo no se desarrolla plenamente. Llegan sus dieciocho y veinte años y conserva el cuerpo de una niña de catorce quince años. Los senos no se desarrollan con plenitud. No son como los senos grandes de su abuela o de su madre, son unos senos pequeños de niña. Odia ponerse la falda del uniforme de la escuela, nota como los hombres les pueblo les llama la atención las niñas en falda. Tan pronto puede se cambia la falda por un pantalón. Rosita es incapaz de usar un escote, un traje de baño provocativo, no desea llamar la atención de un Manuel, o de un novio como su madre.

Rosita es una mujer atractiva con cuerpo de niña y pronto aparecen los pretendientes que desean su amistad, su compañía, incluso el matrimonio. El matrimonio significa para Rosita la ilusión de la familia que nunca tuvo, el calor de hogar, la seguridad que puede proporcionar un hombre que es el dueño de la tierra, que es jefe, que tiene dinero, que puede proporcionar estabilidad, seguridad.

Finalmente aparece el hombre con el que va a casarse. Rosita ya termino su carrera de maestra y esta próxima a casarse. A encontrado un gran apoyo en su pareja, cariño, afecto, y amor.  Su pareja la escucha y sobre todo no la contradice, acepta lo que Rosita pide, lo que ella decide y Rosita se siente muy segura con este compañero que le da su lugar, que la respeta y sobre todo se siente fuerte muy fuerte. La única piedra en el zapato es que la vida sexual la vida conyugal esta prácticamente ausente.

Rosita le ha dejado muy claro que ella tiene un pasado pendiente y que necesita protegerse y su forma de hacerlo es evitando todo tipo de penetración. Teme regresar a sentirse vacía, sentirse morir como en el pasado con Manuel y su temor de regresar a ese pasado es tan grande que no tiene la menor duda en decirle al su esposo que va a tener que esperarse. El esposo es comprensible y acepta su decisión. Sin embargo, Rosita se siente culpable de rechazar a su esposo al decirle que no. Su esposo se siente lleno de dudas y se pregunta si tal vez no le tiene suficientes atenciones, si no será que no ha sabido ganar su corazón, enamorarla, y siente duda también en él y permanece en el silencio. El pasado de Rosita se ha vuelto un esqueleto que vive en el closet. Esta pendiente para Rosita esa sombra del pasado, ese bulto que estorba para la vida de pareja de Rosita. Rosita ahora puede hablar de su pasado, habla de sus temores, de su inseguridad, de su problema y tiene esperanza que el tiempo la cure. La pesadilla de Rosita es de hacerlo con su esposo y de no sentir nada, de volverse a sentir muerta y vacía. Le aterra que esta experiencia le suceda con su ser amado y que marque su relación, que le rompa el encanto a su relación, que la manche, que le quite todo lo bueno. Más que nada no quiere poner en riesgo su relación.

Pasa el tiempo y finalmente un día espontáneamente se sienten bien los dos y terminan teniendo intimidad. Para sorpresa de Rosita no es para nada lo que paso con Manuel, no hay desgarre, no hay dolor, pero tampoco hay una satisfacción plena. Como que no aparecieron las estrellas y los relámpagos que ha escuchado de algunas amigas. Como que no encontró en la sexualidad con el ser amado lo divino, el mismo cielo. Ahora tiene una vida sexual cotidiana pero no hay un orgasmo pleno, no experimenta la plenitud de su cuerpo, como que algo falta, hay un vacío, falta el chispazo, el éxtasis, la fuerza de vida, parece que su cuerpo no se ha curado totalmente.

La pareja decide iniciar terapia para trabajar en su vida sexual. Se enteran de un terapeuta que trabaja con métodos poco ortodoxos pero muy efectivo. Deciden irlo a ver. Súbitamente entra Rosita a un nuevo mundo, nuevo lenguaje y su tratamiento consiste en empezar a conectarse con su propio cuerpo mirándose al espejo, quitándose su ropa poco a poco, descubriendo el mundo de sensaciones con sus propias manos, a través de su propio cuerpo y se asombra cuando le sugieren que use un vibrador para que ella empiece en su lugar de seguridad a conocer su cuerpo, a sentirlo y a buscar el placer, la satisfacción de sentirse bien consigo misma y su intimidad.

Es un proceso lento y poco a poco Rosita empieza a aceptar su cuerpo de niña, su pequeño busto, sus piernas delgadas, su rigidez y empieza a rescatarlo y a traerlo a la vida nuevamente. Parte de su tratamiento consiste en masajes de relajación, apapacho para su cuerpo, hiervas de olor, aceites en sus piernas, espalda, faciales en su rostro. Empieza a venerar y a respetar a su cuerpo brindándole estos tributos, estos cuidados para la piel a través de cremas, aceites, y masajes. También empieza a hacer trabajos de yoga y de respiración para conectarse más con su cuerpo y poderlo sentir cada vez más profundamente. Empieza a sentir la tensión de sus músculos, la tensión de su intestino, a escuchar el latido de su corazón.

Usa la meditación para trabajar en sus ambientes emocionales y anclarse en un ambiente emocional luminoso digno de mucha honestidad, sinceridad, de búsqueda de verdad y empieza a experimentar con su cuerpo y su movimiento jugando con el punto de gravedad para lograr nuevos puntos de equilibrio. Estirando sus músculos va quitándole la rigidez a su cuerpo y se vuelve más elástico. También empieza a crear poesía, cuentos, historias, y a ser muy creativa innovadora en sus clases. Empieza a nutrir su cuerpo, su alma, su psique, a fortalecerlo animarlo y la piel de Rosita empieza a brillar. Rosita esta encantadora sus ojos brillan. Su hogar siempre esta fresco huele a flores se siente ligero, lleno de luz de amor.  Rosita ha estado rescatando a la niña y recuperando su derecho a ser mujer, su derecho a recuperar su sexualidad, a vivir con plenitud y lleva su espiritualidad a su lecho conyugal.

En símbolo la alcoba se convierte en un altar y en ese ambiente espiritual están los dioses presentes. El dios de lo femenino llamase virgen Maria, virgen de Guadalupe, Coatlique, Artemisa, Isis, y esta presente la parte masculina en forma de Jesús, Shiva, Buddha. De alguna forma descubre esta plenitud de poder ampliar la vida intima de pareja como una experiencia no solo física, no solo psíquica, no solo emocional, sino espiritual. En el acto de esta intimidad se nutre las células, la biología, la pareja se vuelve el complemento, la cura, la sanación de la otra, se cura el uno al otro, se bendicen el uno al otro y en su bendición representan a todos los hombres y a todas la mujeres del planeta, y con la energía que liberan nutren el colectivo del planeta. Contribuyen con esa energía a transformar al resto del mundo. Rosita ha descubierto que al curarse, rescatarse a sí misma cura y rescata en símbolo a todas las mujeres del mundo y al honrarse a sí misma y a su cuerpo honra al resto del mundo y al poder tener intimidad plena con el opuesto, con el hombre, cura la relación entre todos los hombres y todas las mujeres.

En símbolo es la relación entre el cielo y la tierra. La tierra tiene pendiente ser adorada venerada y liberar toda la energía creadora que ha sido sometida por el hombre. Esta pendiente devolver el lugar que corresponde a toda la fuerza femenina representada en la madre tierra que ha sido violada maltratada y abusada por el hombre. Rosita en símbolo puede curar a la madre Tierra que ha sido mancillada por la mano del hombre que ha sido penetrada por el palo del hombre, que a sido abusada explotada que ha sido incomprendida. Es el momento de curar a la madre tierra. Rosita tiene esa oportunidad.    

En símbolo Rosita (niña) es la niña maltratada, la niña abandonada, la niña inocente, la niña violada. Todos somos Rosita cuando de niños fuimos golpeados injustamente, cuando nos sentimos que no somos nada, que no valemos, cuando nos sentimos indiferentes y todo deja de interesarnos, cuando deseamos morir, cuando queremos escapar de nuestra soledad, de nuestro miedo, de nuestro sufrir en silencio, cuando creemos que a nadie le importamos, que nadie nos quiere, que nadie nos escucha, que nadie nos protege, cuando dudamos de nosotros mismos, cuando nos sentimos victimas, cuando nos sentimos inseguros, y empezamos a creer que merecemos todo lo que nos pasa. Todos somos Rosita cuando nos sentimos humillados, cuando nos volvemos la Caperucita victima en las garras del Lobo.

Rosita simboliza la inocencia pura que cree ciegamente en los demás y no puede concebir el mal en los demás. Es el cordero de Dios que es sacrificada por los hombres una y otra vez. Es el Cristo que es crucificado por la mano del hombre de manera de castigo por ser niña, por ser mujer, por ser pobre, por ser bastarda, por la indiferencia de los demás...

Manuel:

En símbolo Manuel es el arquetipo del Marciano. El marciano nunca considera a los demás. Cree que la mujer esta para servir al hombre como sirvienta, esclava, sierva. Justifica el maltrato que le da a la mujer con la creencia de que Dios hizo a la mujer para su uso y abuso. Manuel no le tiene consideración a su madre Mari, no le ayuda para nada con la limpieza, con la ropa, con la comida. Cree que es obligación de Mari atenderlo, darle de comer cuando el diga, lavarle y plancharle su ropa y darle dinero para sus gastos. Manuel solo piensa en sí mismo y en nadie mas. Manuel se disfraza de oveja ofreciéndole compañía a Rosita y luego arropándola con una cobija para que no tenga frío. Pronto la oveja se convierte en Lobo y se aprovecha de la inocencia de Rosita para sacarle provecho. Manuel justifica lo que le hace a Rosita diciéndose que le va a doler pero que después le va a gustar. Todas las mujeres y las niñas son unas putas y les gusta que se lo metan. No repara ni por un momento en que Rosita no es una mujer sino una niña. Manuel se niega a distinguir que Rosita no es una mujer, que no le gusta lo que le hace, que la lastima, que la hace llorar, que se aprovecha de su inocencia, que la toma por la fuerza, que la asusta, que la manipula, que la engaña.

Manuel tiene las hormonas alborotadas de un adolescente y no le importa sacrificar a otros en su provecho. Manuel no puede dar o recibir, él arrebata, toma, agarra, sin tomar en cuenta a los demás, sin sentir compasión alguna.

En símbolo todos somos Manuel cuando abusamos de nuestra fuerza con el más débil, cuando abusamos de la madre tierra explotando hasta erosionar la tierra y llevando a otras especies hasta la extinción por nuestro provecho, cuando nos sentimos con derechos sobre los demás, cuando castigamos injustamente, cuando exigimos de otros sacrificios para nuestro bienestar, cuando justificamos nuestro comportamiento culpando a los demás por ser tontos, pobres, ignorantes, débiles, etc. Todos somos Manuel cuando humillamos, cuando lastimamos, cuando engañamos, cuando nos aprovechamos y abusamos de otros, cuando sometemos, cuando destruimos, cuando violamos, cuando tratamos a otros como objetos para ser usados y luego los tiramos, los desechamos. En símbolo Manuel esta detrás de los genocidios de la historia, de las grandes conquistas, en la Santa Inquisición, en el Gran Capital que es capaz de todo con tal de salir ganando. Manuel es el Juez, el Rey, el verdugo, el Poder, la autoridad, el Lobo de la Caperucita Roja, el hombre que somete y domina al mundo sin escrúpulos.

Mari:

En símbolo Mari es la madre que alimenta, que da calor pero que esta ausente. En su ausencia se tapa los ojos y los oídos para no ver al Lobo ni en su hijo ni en nadie más. Aunque sabe que Manuel su hijo goza privilegios que no se merece por su condición de hombre lo acepta con su silencio. Con su silencio se hace cómplice inconsciente de Manuel y de todo lo que simboliza. Su casa se convierte en la mazmorra de tortura de Rosita. En su ausencia no es capaz de proteger ni de escuchar las lagrimas de Rosita.

En símbolo todos somos Mari cuando aceptamos que unos tengan privilegios por ser hombres, por su aspecto físico, y que otros no los tengan por ser mujeres, por no ser gueritos, etc. Somos Mari cuando nos volvemos indiferentes a la guerra, cuando presenciamos el abuso del poder de unos sobre otros y preferimos voltear para el otro lado y no ver, no escuchar, cuando decidimos “ausentarnos” para no hacer frente a esa responsabilidad. Cuando vemos la injusticia y decidimos no hacer nada nos volvemos cómplices del Lobo, de la dictadura, del genocidio, del Gran Capital que no le importa el dolor y la destrucción que deja a su paso para saciar su apetito personal. En símbolo Mari se traiciona a sí misma, traiciona la confianza de Rosita y de su madre. La madre ausente esta físicamente pero internamente no esta.

La Madre:

Es el símbolo de la madre soltera, sin esposo. Es la madre que la sociedad señala y que muchos hombres buscan prostituir. La madre soltera no merece respeto y frecuentemente los hombres le piden sus favores sexuales a cambio de un trabajo, una recomendación, un dinero, una cena, etc.  Es la madre que tiene que abandonar a la hija para salir a trabajar, es la madre que confía a su hija con otra madre “Mari”, es la madre frustrada porque parece que todo le sale mal, es la madre que justifica los palos que le da a Rosita diciéndole que le da de palos por su bien, para educarla y hacerla una persona de bien.

En símbolo todos somos esa madre cuando desquitamos nuestra frustración con nuestro hijos, cuando no vemos quién nos lo hizo, sino con quién nos desquitamos, cuando pensamos que los niños son tontos, que no saben lo que dicen, que no dicen la verdad, y de plano cuando ni siquiera nos molestamos en escucharlos. Esta madre es Manuel cada vez que empequeñece a Rosita con insultos y dándole de palos hasta sangrar.  

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