Curso 2017 "Formación Interdisciplinaria en Violencia Familiar"

Comienzo:
Jueves 3 de Agosto
a las 18.30hs
Del Maltrato Infantil a la Violencia Conyugal
2º Curso de Formación

Comienzo:
Martes 8 de Agosto
a las 18.30hs
Vivencias y testimonios sobre violencia familiar
TEMARIO vivencias CURSOS ACTIVIDADES
Delfa Molina: Crónica de una Muerte Anunciada

Por Gabriela Barcaglioni

Delfa Molina había denunciado a su marido varias veces antes de su muerte.'Él terminó produciéndole un cuadro de hematoma en el hígado después de tanta golpiza. Delfa murió asesinada el 5 de septiembre con un embarazo a término. Esta nota reconstruye su periplo y da cuenta de las violentas tramas a las que van quedando atadas una y otra vez las victimas del femicidio. Con Delfa otras 7 mujeres terminaron asesinadas este mes en el país, 47 en 2007.

Tomar el título de la novela que García Márquez publicó en 1981 para tratar de sintetizar la historia de Delfa Molina, asesinada por su concubino hace algunos días en la ciudad de Tandil, puede parecer una pereza. Sin embargo, al revisar una y otra vez los hechos que conducen a su muerte, su asociación con la trama que el premio Nobel desarrolló para contar el homicidio de Santiago Nasar es inevitable. La triste diferencia es que el femicidio de Delfa Molina no es ficción, es realidad.

En la novela, el cronista busca los datos, los testimonios, trata de reconstruir los hechos para poder entender el por qué. Se pregunta por lo inevitable del hecho, por los perfiles, por los roles de quienes por acción u omisión tuvieron algo que ver con su muerte, en ese aspecto esta columna tiene puntos en común.

No eran solo golpes

Delfa Molina de 33 años compartía desde hacía más de una década la casa de Darragueira 254 con Claudio Marcelo Saénz de 46 años y con sus ocho hijos.
El 25 de agosto ingresó al hospital Ramón Santamarina de Tandil, con un cuadro de abdomen agudo y un embarazo de término.

Ese mismo día, nació por cesárea su novena hija; durante la práctica quirúrgica los médicos observaron lesiones internas, un hematoma en el hígado, producido aparentemente por golpes, según indicaron.

A esa altura, Saénz había sido detenido por una orden del juez José Alberto Moragas que lo imputó de golpear reiteradas veces a su mujer. Según la Justicia, con los golpes 'provocó lesiones gravísimas que motivaron su internación'.
Moragas comenzó las investigaciones con pedidos de declaraciones a los hijos de Delfa Molina y Claudio Sáenz, que habrían confirmado la violencia de la que era víctima su madre y eso determinó la detención del victimario.

A continuación, Delfa permanece en coma farmacológico durante 10 días y muere el 5 de septiembre de este año. Aparentemente, por declaraciones que constan en medios periodísticos tandilenses, el ataque que ocasionó la muerte se habría originado cuando ella sorprendió a su pareja 'en la cama' con una de sus hijas.
Saénz acusado de 'homicidio agravado por el vínculo' se negó a declarar. El defensor oficial en turno, Diego Araujo solicitó la excarcelación del imputado que actualmente está detenido en la Estación Comunal de Policía de Ayacucho.

La ruta crítica

Delfa había intentado salir de la situación de violencia y por eso su experiencia se ajusta perfectamente a lo que se define como la 'ruta crítica'. Un recorrido que las víctimas de violencia comienzan en el momento mismo en que deciden buscar ayuda, pero dadas las respuestas institucionales que reciben y las dificultades que encuentran para llevar adelante la decisión, el ciclo de la violencia vuelva a ponerse en marcha.

Es un efecto de lo que les pasa ante las frustraciones, obstáculos y sanciones que reciben una y otra vez de parte de aquellas personas en las que confiaron, de las que esperaron una respuesta. Sobre este punto, un estudio realizado de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el marco del Programa Mujer, Salud y Desarrollo ofrece una descripción precisa. Es un estudio de casos en diez países que llama La Ruta Crítica de las Mujeres Afectadas por la Violencia Intrafamiliar en América Latina del año 2000. El informe da cuenta de cuándo, cómo y qué respuestas reciben las mujeres que deciden buscar ayuda cuando son víctimas de la violencia. Hay casos de Perú, Guatemala, Costa Rica y Bolivia y el informe concluye que 'en casi todos los países hay al menos una mujer que relata que después de hablar de la agresión con familiares o en la terapia de pareja, de acudir a la policía para pedir protección o de denunciar al agresor en los tribunales, sufrió mayores maltratos'.

El relevamiento señala además que 'este resultado es más frecuente cuando las mujeres no encontraron respuestas positivas de aquellos a quienes acudieron, porque el agresor se reafirma al comprobar que ella carece de respaldo y que su violencia se mantiene impune'.

Afirman que 'lamentablemente, las instituciones no toman nota del riesgo adicional que las mujeres maltratadas viven cuando acuden en busca de apoyo y no lo encuentran'.

Posibilidades de acceso a los servicios, disponibilidad, calidad, demoras en la atención, falta de capacitación, prejuicios, representaciones sociales sobre la violencia contra las mujeres, sospechas sobre la veracidad del relato, incapacidad para ver la violencia como un delito son elementos recurrentes en ese recorrido y que no le fueron ajenos a Delfa.

Las piezas que permiten armar el rompecabezas

Su madre conocía la situación de violencia y apoyaba los reclamos ante el sistema judicial, la policía y el Municipio y después de la muerte de su hija denunció la inacción de cada una de esas instancias.

Del mismo modo, su amiga Susana Ortega relató a la prensa haber sido testigo de episodios reiterados de violencia hacia Delfa por parte de su concubino y que la víctima estaba con 'pérdidas de sangre' y sin atención médica desde tres días antes de ingresar al Hospital adonde fue llevada por su agresor.

El 17 de agosto de 2007 Delfa había hecho una denuncia ante la Oficina de Violencia Familiar y Asistencia a la Víctima de la Comisaría 1º de Tandil a cargo de la Capitana María Cristina Pugliese.

En marzo de 2006 había sido asistida en cambio por la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio de Tandil a cargo de Julio Elichiribehety. En esa ocasión, la oficina elevó un Informe de la situación al Tribunal de Menores de Tandil. La respuesta tomó la forma de un oficio donde se pedía la institucionalización de los pequeños. Delfa se negó a internarlos y el municipio le pagó un hotel para ella y sus hijos, luego les alquiló una casa, pero Saénz supo del lugar y los agredía allí también.

En ese momento, la mujer y sus hijos vuelven a la casa de Darragueira. No hubo restricción perimetral ni aplicación de ninguna medida que protegiera a las víctimas del agresor, menos aún una orden de detención que les permitiera vivir sin el hostigamiento de Saénz.

Francisca Mabel Villarruel es la madre de Delfa. Luego de su muerte aseguró que habían hecho reiteradas denuncias ante la Justicia de Menores porque el marido 'abusaba de su hijastra de 13 años'. Dijo además que 'su yerno trabajaba esporádicamente y que le exigía a Delfa que trajera dinero a la casa, obligándola a prostituirse'.

Francisca repite una y otra vez que 'la Justicia no hizo nada a pesar de las denuncias'. Dos años antes, ya había tenido problemas, 'si el Tribunal de Menores hubiera hecho lo que debía, mi hija no estaría muerta'.

Y es en este tramo de la historia cuando la comparación con la novela del escritor colombiano adquiere más relevancia. Las declaraciones de Susana, la amiga de Delfa van en el mismo sentido.

'Delfa hizo la denuncia el 17 de agosto porque su marido la había golpeado. La jueza que la atendió le dijo que en 48 horas se fuera de la casa, pero nosotros le aconsejamos que no se fuera ella, sino que se fuera él. Delfa nos dijo que a los chicos no los iba a dejar solos y que, de última, la iban a sacar muerta de esa casa'.

Retomar los dichos de su amiga impacta. En una nota periodística dijo que 'en un momento, no hace mucho, le ofrecí una casa, pero no alcanzó, la mató antes'.

Resulta necesario para completar la descripción recordar las declaraciones efectuadas tras la muerte de Delfa por el secretario de Desarrollo Social del municipio de Tandil.

Elichiribehety se mostró en desacuerdo con la medida del Juzgado que no separó al agresor de su familia. 'No me voy a poner a juzgar a la Justicia --dijo--, pero creo que se debió haber internado al hombre, dado que había una situación de violencia y alcoholismo muy evidente'.

Por otra parte, aseguró que la Secretaría de Desarrollo Social ha tomado intervención en unos 2.200 casos de violencia en el período 2006 - 2007 y que la capacidad de respuesta 'está prácticamente colapsada'.

La capitana María Cristina Pugliese, titular de la Oficina de Violencia Familiar y Asistencia a la Víctima de la Comisaría 1º de Tandil confirmó dos denuncias relacionadas con el caso y reafirmó que 'no se perdieron'.

Sin embargo reconoce que la falta de recursos hace 'imposible' los seguimientos. En el área 'trabaja un oficial por día, desde las 8 a las 20'. Pugliese reflexiona además sobre su tarea y señala que 'hay personas que quieren ser salvadas y otras que no; están las que quieren que se las apoye y salir de la situación que están viviendo, y otras no'.

El movimiento de mujeres en una denuncia constante

La violencia contra las mujeres es un tema de denuncia constante y de acción del movimiento de mujeres y del feminismo, que ven su existencia como una violación a los derechos humanos de las mujeres. Ese reclamo fundamental pone en alerta a los gobiernos, al sistema judicial y de salud entre otros actores fundamentales que deben diseñar y poner en práctica políticas para erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres.

En Tandil La Biblioteca Popular de las Mujeres jugó un rol fundamental en ese sentido. Denunció y exigió una investigación sobre el caso, a través de las redes que construyeron las mujeres para hacer trascender el femicidio de Delfa más allá de los límites de Tandil. La organización forma parte de la Red de Monitoreo de Políticas Públicas para Prevenir, Erradicar y Sancionar la Violencia contra las Mujeres de la Provincia de Buenos Aires que presentó el caso ante la mesa interministerial que en el ámbito bonaerense se ha conformado como consecuencia de lo que exige la ley sobre violencia familiar.

La Biblioteca alertó en ese ámbito sobre 'los programas que faltan', 'la lentitud y la injusticia del Poder Judicial', 'la falta de sensibilidad' y reclamó no solo al municipio sino a toda la comunidad de Tandil hacerse cargo puntualmente de la situación que deja al descubierto el femicidio de Delfa y de las muchas otras Delfa que viven allí. La convocatoria se plasmó en una marcha donde predominaron las cintas de color violeta y negro.

Como ellas explicaron el negro es el luto por las mujeres que mueren por violencia, y el violeta representa la posibilidad de que las cosas puedan cambiar.

En este caso, el femicidio de Delfa parece mostrar los límites de la ley contra la violencia intra familiar porque por sí misma no garantiza la existencia de una misma calidad de atención y la adecuación de los instrumentos que existen a las necesidades de las mujeres.

La Organización de Estados Americanos aprobó en 1994 la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres conocida como Convención de Belém do Pará y ratificada por nuestro país el 5 de julio de 1996. La convención ahora es la ley nacional 24.632 que establece que los Estados deben ?'actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia contra la mujer'; 'establecer procedimientos legales, justos y eficaces para la mujer que haya sido sometida a violencia, que incluyan, entre otros, medidas de protección, un juicio oportuno y el acceso efectivo a tales procedimientos'.

La ley existe pero no alcanza. Se necesita una revisión permanente de los recursos que hay, de los procedimientos, de la forma en que operan e inciden en la vida concreta y cotidiana de quienes deben usarlos, en este caso las mujeres.

Enlace Nota Original de Artemisa Noticias


Crónica de una Muerte Anunciada - 2da Parte

Por Gabriela Barcaglioni

El femicidio de Delfa Molina (Tandil) es uno de los casos más paradigmáticos del 2007, tanto por sus características como por la insólita resolución de la Justicia, que entiende que “no hay mérito” para detener a su esposo, Claudio Sáenz, por la muerte de Delfa, a pesar de que durante más de 10 años la golpeó a ella y a sus hijos e hijas. Ahora, organismos gubernamentales y organizaciones feministas trabajan para que esta muerte no quede impune.

Tenía 33 años, murió en el hospital Ramón Santamarina de Tandil luego de parir a su noveno hijo. Los médicos que realizaron la cesárea observaron un hematoma en su hígado. Claudio Marcelo Sáenz, su concubino y padre de sus hijos fue detenido por orden del juez José Alberto Moragas, imputado de golpear reiteradas veces a su mujer y porque según la Justicia, en ese momento, “provocó lesiones gravísimas que motivaron su internación”.

Delfa había denunciado a su marido en reiteradas oportunidades, el abuso de una de sus hijas fue el desencadenante.

Su madre, quien quedó al cuidado de los nueve pequeños tras la muerte de Delfa, denunció inacción del sistema judicial, la policía y el Municipio de Tandil por no haber evitado la muerte de su hija.

Recientemente la Justicia de Tandil determinó que no había mérito para que Claudio Saenz, permanezca detrás de las rejas.

Oportunamente la muerte de Delfa abrió una causa calificada como 'Homicidio preterintencional agravado por el vínculo' en virtud de la cual se detuvo a Saenz y se le dictó la prisión preventiva. Esta situación fue apelada por su abogado defensor y el Juez de la Cámara de Apelación y Garantías en lo penal de Azul lo liberó.

Se lo libera, porque se entiende que el golpe que se observó en el hígado de la mujer no fue dado 'intencionalmente', los conocimientos sobre las consecuencias que le provocaría a la mujer no eran suficientes, eran nulos,  para valorar que podía matarla.

Asimismo los médicos que la asistieron en el parto, consignaron que el golpe en el hígado no es el que provocó la muerte de Delfa porque observan 'una patología anterior en el hígado'. El golpe no es causal de la muerte, sino el golpe más la patología anterior.

La resolución por la cual se deja en libertad a Saenz valora, considera, como atenuante, el hecho de que es quien llama a la ambulancia para trasladar a Delfa al hospital y que la acompaña en todo momento.

Circula una versión que señala que le preguntó a Delfa convaleciente si le pegaba, pero ella respondió que no. ¿También habrá sido considerada esta situación para decidir la libertad de Saenz?

Lo cierto es que el principal sospechoso de la muerte de Delfa en libertad reclama a sus hijos - no ha perdido la patria potestad-  y la casa donde están los nueve hijos con la abuela que se hizo cargo de ellos.

La historia no cierra y así lo entienden en Tandil varias organizaciones, personas preocupadas y sensibles a la situación que pone de manifiesto la violación a los derechos básicos y elementales no solo de Delfa quien tenía derecho a vivir una vida libre de violencia sino de sus hijos y su madre.

La Red de Monitoreo de Políticas Públicas de Violencia contra las Mujeres de la Provincia de Buenos Aires, la Biblioteca Popular de las Mujeres, PAR (Periodistas de Argentina en Red - Por una comunicación no sexista), partidos políticos y la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante de Tandil, entre otras están trabajando para revertir la situación. Construyen un entramado de voluntades para que la muerte de Delfa no quede impune. Hay antecedentes, denuncias por violencia, falta de protección para Delfa y sus hijos, una sombra de abuso y maltrato infantil.

El defensor de Saenz dijo a los medios tandilenses que no hay derecho a entrometerse en la intimidad de una pareja, en lo que suceden puertas adentro, en el hogar.

Si había violencia no era un asunto privado. Las feministas revolucionaron el mundo en los años 60 diciendo que lo privado es político y viene bien recordarlo frente a este hecho.

Enlace Nota Original Artemisa Noticias - 09-01-2008

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