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TEMARIO VIOLENCIA FAMILIAR CURSOS ACTIVIDADES
Uno de cada diez adolescentes asegura haber
sufrido abuso sexual en su niñez

Por Clara Pensa para Diario Perfil

Una investigación del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA revela un brutal índice de abuso sexual. Fueron entrevistados 4.971 chicos de entre 15 y 19 años de 5 escuelas secundarias de todo el país. Según la encuesta, las más afectadas fueron las mujeres, y en esos hechos se utilizó mayor violencia. Casi la mitad de los jóvenes que respondieron anónimamente reconocieron que relataban su traumática experiencia por primera vez. En el 88% de los casos, el abusador no es un extraño, sino que es una persona conocida o muy conocida por la víctima.

¿Alguna vez un adulto te tocó o te obligó a tocarle o mirarle sus partes íntimas? ¿Te mostró material pornográfico? ¿Te obligó a desnudarte? ¿Y a mantener relaciones sexuales? “Sí”, contestaron a alguna de estas posibilidades casi uno de cada diez adolescentes consultados en todo el país. Las chicas más que los varones se vieron afectadas con mayores niveles de violencia y a edades más precoces: la mayoría vivió estas situaciones cuando tenía entre 6 y 9 años, según una encuesta a unos cinco mil estudiantes secundarios de 21 provincias argentinas.

“Impactante. No esperábamos que los resultados arrojaran una cifra tan alta. Es un llamado de atención que el 9 por ciento de los jóvenes diga que en su niñez han sido abusados con este tipo de conductas”, coinciden los sociólogos Ana María Mendes Diz, Ana Lía Kornblit y Dan Adaszko, del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, autores del trabajo que consultó a 4.971 chicos entre 15 y 19 años de 85 escuelas secundarias.

Por primera vez, al completar la encuesta en forma anónima, casi la mitad de los chicos afectados expresaron lo que les había pasado. Hasta ese momento no se lo habían contado a nadie. “Es habitual que el abusador obligue a la víctima a mantener el secreto de esta situación, y en este caso, les pasó más a las mujeres que a los varones”, describe Mendes Diz.

“El menor es intimidado para que no hable, y esto facilita que pueda padecerlo varias veces”, dice Adaszko. El abusador logra el silencio de modo distinto según el sexo de la víctima. Mientras a las chicas se las castiga con mayor fuerza física y verbal para continuar con la situación de abuso, a los varones en mayor proporción les “dicen cosas lindas y les hacen regalos”. Este sometimiento se mantiene en el tiempo porque en la mayoría de los casos –en un 88%–, el adulto que abusa del chico no es un extraño que se cruza de forma casual por la calle, sino que es una persona conocida o muy conocida.

Esta característica contribuye al silencio del menor. “Si el abusador es conocido, ¿a quién le va a decir la víctima lo que ocurre? Además, el parámetro de normalidad de un chico es el de su casa, y si esto sucede allí, considera que es lo habitual. Lo naturaliza”, menciona Mendes Diz. Justamente, una característica que más se repitió entre los chicos afectados era que sus hogares resultaban conflictivos. “Uno de los factores más asociados es el ambiente familiar desfavorable, caótico, sin contención, donde puede pasar ‘de todo’”, precisa.

Los rastros. “Son preocupantes estos niveles de abuso porque los chicos que pasaron por esta experiencia están marcados en cuanto a su sexualidad”, dice Kornblit, quien también es psicóloga y médica. “Esto probablemente –agrega– tendrá que ver con el gran número de disfuncionalidad sexual que se registra. Se sabe que la gente que ha vivido situaciones de violencia en la infancia tiende a reproducirlas en la adultez, ejerciendo esa violencia hacia otros.”

Para contrarrestar esta situación, “la escuela es un buen ámbito de prevención. En este sentido, recientemente se aprobó la Ley de Educación Sexual en la Ciudad de Buenos Aires, que propone trabajar el tema en el aula ya desde el nivel inicial. Esta legislación surgió seguramente porque en las escuelas hay una alerta de que algo ocurre”, concluye Mendes Diz.

“La Justicia no tiene las herramientas para investigar”

“El abuso infantil es muy distinto al resto de los delitos debido a las características que tiene, ya que existe un secreto entre víctima y victimario, además de las amenazas que el niño recibe y la violencia, física y psicológica. Es obligación del Estado el complementar la Convención de los Derechos de los Niños y Adolescentes aplicando sus leyes en los derechos vulnerados, así como también la de medir los recursos con los que se cuenta para tratar la problemática”, explica Mónica Cortinez, especialista en minoridad y presidenta de la Asociación S.O.S Niños en Riesgo, la principal en el país en ayudar a familiares y menores que hayan sido víctimas de abuso sexual.

“La Justicia no está teniendo las herramientas para concluir con las investigaciones y poder sentenciar. Hay causas que son archivadas antes de comenzar a juntar pruebas, porque lo que ocurre es que, una vez que se hace la denuncia, comienza una especie de guerra entre padres y abogados para mantener protegidos a sus hijos, y por eso las causas nunca avanzan.”

Cortinez dice que los casos suelen darse en todos los niveles socioeconómicos y no sólo en las familias más pobres. “Le puede pasar a cualquiera. A veces se dice que el chico fabula, que es inducido. Pero lo cierto es que los padres tienen que tener criterio propio porque en general no están atentos y no indagan. Recién se dan cuenta cuando ocurre un conflicto familiar. Allí, el nene comienza a demostrar su dolor a través de dibujos, llanto y pesadillas nocturnas.”

La presidenta de esta asociación, que nació en el año 2000 para denunciar el ocultamiento de abuso infantil en el país, afirma que es importante que quede claro que los nenes no empiezan a sufrir y a estar expuestos recién cuando los padres se divorcian, como se difundió hace poco, sino que la situación en muchos casos viene de larga data y generalmente proviene de algún familiar cercano.

Fuente: Diario Perfil

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